Por leer lo que me decías...
Me pongo a recodar(te)...
En las madrugadas, despierto con tú sabor en la boca...
Ahogando tú nombre (y mis lagrimas) en la almohada...
Sorbiendo la nariz, como escuincla de 5 años.
Y empiezo a odiarte, ¿sabes?
Comienzo a tragarme el amor que te tengo
y a intentar desecharlo, porque, 'simplemente' ya no vale lo mismo que antes...
...
Y después de sacar mi 'furia' interna contra lo que siento por Ti y contra ti mismo... Abrazo mi almohada, y recuerdo, que lejos de dejar de amarte, lo sigo haciendo, a pesar de tus fallas, de tus desalientos, de tu indiferencia e inconstancia...
Y muy a pesar de Mi misma:
TE AMO, C.
Y no se exactamente cuando dejaré de hacerlo... ¿Me dices, hasta cuándo?





